La Espera, Galería Bea Villamarín (Gijón)

El 29 de septiembre de 2017 tuvo lugar la presentación de “La Espera” en la Galería Bea Villamarín de Gijón.

“La espera” es un nido que enlaza cada una de las obras creadas para esta exposición, cerámicas de las que surgen nidos de raíces blancas o negras algas convertidas en escultura, antiguas soperas que guardan secretos o piezas reparadas con la técnica del Kintsugi, técnica que traslado al lino, acentuando las roturas y rasgaduras, en donde se muestran con hilos dorados en vez de ocultarse.

No lo sabemos, pero el amor es lento y subterráneo. Sus formas comienzan a propagarse como las raíces de los árboles, buscando sustrato, cobijo y alimento. Este lenguaje de tierra y ramas, como una forma de aferrarse, como una pequeña intuición, no entiende de caos ni inmediatez. La vida sucede en las obras de Carlos Villoslada, y como los nidos de las oropéndolas, juega a balancearse entre hierba seca, tiras de corteza, lana y telarañas. Como la pequeña nana que canta el viento a las crías mientras estas aguardan a su madre. Como el trigo y la cebada que se colocaban en pequeñas urnas al lado de los cuerpos embalsamados de los grandes faraones, para que en la otra vida tuvieran semillas con las que cultivar la nueva tierra y poder alimentarse. Aquí sí existe refugio para los que se fueron, para los que hibernan. Para aquellos que cayeron y construyeron su casa con sus propias manos manchadas de tierra. Aquí se puede tocar la canción de los que duermen, impacientes, sigilosos, latentes, deshaciendo las mejores melodías para poder germinar. Porque la vida sucede en los pequeños hilos con los que jugamos. Como el pájaro que confunde su plumaje con los destellos del sol y no se deja ver pero algo nos dice que está ahí. Carlos Villoslada no necesita nombrar para que la obra suceda y exista. Conoce como nadie la frescura de las huellas recién hechas, la coreografía imaginaria de las aves antes de acostarse, el ruido de la vida meciéndose una y otra vez debajo de la hojarasca. Un canto a la herida perenne de los que aguardan.

María Sánchez

Gracias en especial a María Sánchez por su maravilloso texto y a Georgina Canals por su gran apoyo y compañía.

A Bea & Dani galeristas por dejarme anidar en su casa.